lunes 27 de octubre de 2008

MI EXPAREJA Y GRAN AMIGA… MI GRAN HERMANA… (4)


Hablando con la que hoy en día es mi gran hermana ha salido varias veces ese tema de conversación, los hombres y mi sexualidad. Como he dicho, al principio rehusaba cualquier pensamiento ya que mi “yo” era aún muy latente en mi pero con el tiempo hasta en eso he ido cambiando y se lo he dicho a ella, cada día pienso más como mujer, cada día me siento más mujer porque he aceptado mi condición y lo estoy asimilando, cosa que ha hecho de todo ello una liberación y si una vez que tuve un desliz homosexual con un hombre que conocí necesité ponerme unas botas con tacón alto para poder mantener relaciones sexuales sintiéndome así mujer hoy no lo necesito para nada. Mi hermana (se entiende que la no biológica y no quiero estar nombrándola ni por su nombre ni poniendo Gran Hermana todo el rato porque parecería que hablase de Mercedes Milá) conocía la historia de mi desliz homosexual ya que como he dicho durante nuestra relación de pareja había visto muchos detalles de mi persona y una noche me preguntó si había estado con algún tío y no había tenido más remedio que decirle la verdad y fue en una de nuestras rupturas, la segunda concretamente. (Nuestra relación habrá ido de aquella manera pero nunca nos hemos mentido y siempre la hemos basado en la sinceridad, si no, no estaría escribiendo todo esto y tampoco no tendría la relación que tengo ahora mismo con ella).

Hace relativamente poco en una de mis charlas telefónicas diarias con mi hermana le comenté que me estaban entrando muchas ganas de tener relaciones sexuales con hombres. El deseo venia de mi interior como el de un niño que espera el día de reyes para ver los regalos, era y es algo que aún no se explicar, algo superior a mi y que no se de que manera relatar porque simplemente es algo que deseo. Ella me dijo que muy bien, que todo esto y mas me ha de ir viniendo, que son cosas normales que tengo que ir viviendo y sintiendo porque en realidad no soy un hombre, que tengo la fachada pero es sólo eso… fachada; que soy una mujer que ha de salir y que todos esos sentimientos míos no es que sean nuevos sino que la tan potenciada máscara de mi “yo” había procurado mantener a buen recaudo y que cada vez necesitaré menos el tener que usar prendas femeninas para poder tener relaciones sexuales con hombres porque al desnudo sigo siendo una mujer aunque la corteza exterior aún no sea aparentemente femenina. Palabras que me decía y que yo sabía perfectamente sin que me lo dijese pero que necesitaba escuchar de ella porque para mi es como una aprobación por su parte, aprobación única que busco, de nadie más, solo de ella.

Mi gran hermana, la que me hace recordar aquel poema de Antonio Machado titulado caminante no hay camino:


Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.

sábado 25 de octubre de 2008

MI EXPAREJA Y GRAN AMIGA… MI GRAN HERMANA… (3)


Después de todo esto y seguir nuestra relación como si lo mío fuera meramente un vicio ella me iba poniendo pruebas en el camino hasta que un día y saliendo de un restaurante al que fuimos a comer para celebrar el cumpleaños de su padre pasamos por delante de una boutique y habían unos zapatos expuestos y me dijo -¿Te gustan?- Otra vez me cogió aquel escalofrío que me salía del sacro y me recorría toda la espalda hasta llegar a la nuca acabando en un pinzamiento y le respondí un –si, son muy guapos- muy seco, pero sin parar de mirarlos y volviéndolos a mirar cada vez que pasábamos por delante de aquella boutique. Con ello había acabado de comprobar ella todas sus dudas y había atado todos los cabos sueltos. Mi yo ha sido una personalidad muy inteligente que no ha permitido ni un minuto en mi vida social que Raquel se pudiese ver, la tenía encerrada en la memoria como aquel electricista austríaco loco que encerró a su hija de dieciocho años en el sótano de casa hasta los cuarenta y dos; esa personalidad se vio debilitada el día en que mi pareja empezó a notar formas, actos, gestos y opiniones de mi “yo” como la forma de sentarse a la hora de comer, como ser un apasionado de la moda femenina y muchas más cositas que poco a poco me ha ido y va mostrando. Mi “yo” se ha visto desnudado por completo por mi expareja y no le ha quedado más remedio que dejar paso a Raquel que ha luchado por salir, que como si fuesen llamadas de auxilio hacía que mi “yo” tuviese algunos actos femeninos sin que fuesen de “pluma” pero denotando que ese hombre no era tan hombre, por eso como bien dice mi ex pareja he tenido a todo el mundo que saben que hay algo en mi pero que no se sabe bien que es, porque la apariencia es otra y tampoco no doy el perfil de gay convencional, pero hay algo raro en mi que todo el mundo percibe.

Una vez pasada la “decepción” sufrida por mi excompañera hemos pasado a otro estado en el que estoy como en una nube y ella tendría que hacer otro escrito acerca de todo este tema porque no voy a ser yo quien diga como lo vive pero de la manera que me hace sentir a mi puedo creer y saber que no he perdido una mujer sino que he ganado una hermana que nunca he tenido, he ganado mucho mas que eso, una persona de mi familia que se preocupa por mi y que no permitiría en la vida que alguien me hiciese daño, alguien que está más ilusionada que yo en lo que respecta a mi tema y mi vida personal, alguien que me da ánimos para que luche y tire para adelante sin mirar atrás, para que vaya con la cabeza bien alta sabiendo que no ando sola en el camino sino que viene mucha más gente conmigo, viene ella y el resto de su familia que es también la mía, vienen amigos míos que aún no los conoce y que sin duda un día les presentaré y recordándome que las personas que no vienen en ese conmigo en mi camino se están perdiendo un viaje que nunca más les va a volver a tocar en esta vida.

Como he dicho antes he ganado una Hermana y cada día que pasa me siento mejor con ella, hablamos mucho más por teléfono que cuando éramos pareja que al cuarto de hora de estar hablando ya no sabíamos que decirnos y hoy, aún hablando cada día, se nos pasan los minutos volando y tenemos que estar con el reloj en la mano para que no se nos pase la hora y empiecen a clavarnos en la tarificación del teléfono, pero aún así tenemos temas y temas de conversación. He ganado mucho más, he ganado una amiga, una confidente.

Confidente… Desde que empezamos a tocar el tema de mi transexualidad y empezó a asimilarlo, que fue muchísimo antes de que lo hiciese yo, me decía que ese era mi camino, que tenía que andar por ese sendero rompepiernas y tortuoso en un principio que poco a poco se iría abriendo en un camino para convertirse en una autopista al final y que debería de empezar a actuar pensando quien soy y quien dejo de ser. Dejo de ser el hombre que nunca he sido, me desenmascaro para enseñar y dar a conocer al mundo a Raquel. Esa hermana que se preocupa de mi como de mi nueva vida o mejor dicho, de mi auténtica vida, que me aconseja que he de empezar a tener relaciones sexuales con hombres…

Siempre he creído tener claro que no soy gay y que como hombre no me gustan para nada los hombres, pero pensando como mujer que soy me he dado cuenta que ella tenía razón, como hombre no soy gay ni me gustan los hombres, pero interiormente no soy un hombre, pienso como una mujer, tengo actos auténticamente femeninos, incluso soy igual de rebuscada que las mujeres incluso, sin haberme hormonado nunca tengo muchas más formas de mujer que de hombre en mi cuerpo pero últimamente hasta todos esos pensamientos están cambiando, empiezo a ver la vida con los mismos ojos pero desde otro punto de vista muy distinto, tengo otra percepción. Y cada vez más pienso como mujer, mi mentalidad está empezando a ser las veinticuatro horas femenina aunque tengo que ponerme esa máscara masculina para seguir aparentando de cara a la galería que soy un hombre, pero es eso, solo una careta y cada vez más débil. Me estoy dejando el pelo largo, hace tiempo que me hice los agujeros en las orejas para poder llevar pendientes incluso me afeité la barba y me he retocado un poco las cejas sin dejarlas demasiado finas para que no se note demasiado el cambio.

viernes 24 de octubre de 2008

MI EXPAREJA Y GRAN AMIGA… MI GRAN HERMANA… (2)


Al poco tiempo de haber formalizado nuestra relación ella y yo creíamos que nos conocíamos de hacía mucho más tiempo del que realmente había transcurrido, algo muy extraño sentíamos los dos, algo tan bonito que parecía frágil, que no se podía tocar demasiado por miedo a que se rompiese en mil pedazos, era alegría, era amor, era un todo. Con el tiempo transcurrido hemos sabido lo que es y lo relataré más adelante.

Dos años de relación hemos tenido, dos años en los que estábamos un tiempo juntos y alegres y otro tiempo separados y tristes, dos años de intensas emociones tanto de un tipo como de otro que me han hecho conocer aún más a esa gran mujer. No era normal esa situación, algo pasaba y ella me notaba muchas veces diferente, con una sonrisa falsa como me ha recordado muchas veces; eran tiempos difíciles, YO quería salir pero mi otro “yo” me mantenía a raya y me decía que no, que ahora estábamos bien y que yo no era más que un producto de su imaginación, que simplemente YO era un trastorno de su personalidad y el producto de su imaginación perversa y viciosa y YO queriendo convencerle que no, que en realidad “él” era el producto de mi imaginación, un arma fabricada por mi para poder luchar contra todo el mundo para que no se diesen cuenta de quien realmente soy. Una auténtica batalla contra mi otra personalidad, un auténtico duelo contra otro ser real que había fabricado yo misma; cuesta mucho de entender y lo se… treinta y cuatro años de duelo constante entre dos personas muy diferentes que conviven juntas bajo una misma apariencia y cuerpo no se explican fácilmente.

Tuvo que aparecer ella para empezar a poner orden en mi vida, tuvo que aparecer ella para decirme “BASTA YA” tu eres una mujer y cuando te des cuenta serás la mujer más feliz del mundo pero si te niegas serás un hombre desgraciado el resto de tu vida y no encontrarás quien te quiera, porque nunca te querrás a ti mismo. Tuvo que aparecer esta mujer en mi vida para abrirme los ojos y mostrarme que si yo me miro mal a mi misma como mujer haré que los demás también me miren así. Tuvo que aparecer un ángel con forma humana en mi vida para recordarme quien soy y a que he venido en esta vida.

El día que le dije a ella mi condición de transexual se lo tomó bastante mal. Lógico, normalísimo, algo obvio, su pareja acababa de salir del armario con la ropa de su mujer puesta y no es fácil de digerir. Habíamos pasado un fin de semana estupendo con un amigo mío y una amiga suya, habían habido muchas risas y hasta tuvimos unos momentos de intimidad tan nuestros y tan especiales que hizo que lo nuestro fuese aún más firme, parecía como si nada pudiese ya romper el amor que nos teníamos el uno por el otro y al acabar el fin de semana y quedarnos por fin solos estalló una pasión que creímos descubrir ese día que teníamos escondida dentro nuestro, algo tan maravilloso que por otro lado hizo reaccionar en mi una especie de temblor, parecía que mi conciencia quería decirme algo y precisamente no era mi conciencia, era yo, Raquel, la que le decía a mi “yo”: Basta ya, basta de mentirle, ¿acaso no ves que esto es una gran mentira? ¿Acaso no ves el dolor que puedes llegar a provocarle?, empezaba entonces otra de mis batallas personales conmigo misma y por fin acabaría ganando YO.

Tuvimos una charla que se adentró tanto en la madrugada que sin pensarlo se juntó con el sonido del despertador que me marcaba la hora de ir a trabajar. No sabía yo cómo hablaría con ella desde ese momento, no sabía yo en que se convertiría nuestra relación a partir de ese punto, solo se que uno de los puntos de debate de esa noche fue el tema que más daño nos había hecho tantas veces: nuestras rupturas y reconciliaciones. Habían sido tres las veces que lo habíamos dejado y si hubiésemos seguido la relación sin que saliese mi tema en absoluto seguramente hubiese llegado una cuarta vez. Una cuarta vez que habría sido seguramente como las otras tres, con el tiempo habríamos vuelto. En esta ocasión nos separamos unos días y traté de poner en orden toda mi cabeza, saber qué era y quién era yo y decidida y precipitadamente le dije que yo era un hombre con un vicio, con una afición por la ropa y el calzado de mujer y volvimos a reanudar nuestra relación convencida yo de que en realidad era “yo”, el hombre rudo que siempre se había aparecido ante ella pero al mismo tiempo ella ya no estaba tan segura, aceptó mis palabras pero no la convencieron, estaba segura que había más, no podía ser verdad que tan rápido tomase una decisión y anulase a Raquel por completo. Algo fallaba para ella.

jueves 23 de octubre de 2008

MI EXPAREJA Y GRAN AMIGA… MI GRAN HERMANA…


Sin duda alguna la persona que más me ha sorprendido en esta vida y a quien quiero cada día que pasa mucho más. Una persona con un corazón tan noble que hace que las personas impuras se sientan incomodas a su lado.

La conocí el día que cumplía treinta y un años, salí a tomar una copa con mi padre que no había tenido ni el detalle de invitarme a nada ni felicitarme hasta que le dije de salir a celebrar mi cumpleaños y en el local donde fuimos nada más entrar ya la vi, acompañada de una amiga suya. Había algo que me llamaba la atención de ella pero solo me limitaba a observar, a controlar cual buitre discotequero pero sin atacar, solo controlaba sus movimientos, a donde iba y de donde venía.

No es que fuese ajeno a todo lo que me sucede pero como he comentado anteriormente mi máscara estaba muy desarrollada y como hombre ella me atraía enormemente. Obviaré los detalles del coqueteo y de la presentación y acercamiento, a parte de haber conseguido estar junto a esa mujer tan hermosa estaba impresionado por cómo era, reservada pero abierta, alguien que tiene que conocer a las personas para poder entregarse a alguien, alguien que me apetecía enormemente conocer, aquellos ojos que vi en esa cara de mujer no me resultaban desconocidos.

Esa misma semana hablamos varias veces tanto por mensajes como por teléfono y a la semana siguiente volvimos a quedar pero esta vez a solas. Su compañía me agradaba, las conversaciones que teníamos eran intensas y variadas y el tiempo que pasábamos juntos transcurría en a penas un suspiro. Poco a poco la relación fue fraguando y convertimos aquellos encuentros esporádicos en algo más formal, pasando a conocer a toda su familia y ella, bueno, ella conoció a mi padre y mucho más adelante conoció a mi hermana y mis sobrinos.

Algo veía ella que no funcionaba bien, no entendía (y desde fuera no es fácil de entender) que mi padre no opinase nada de ella, que no quisiese que fuésemos a comer un sábado o domingo a su casa y yo se lo intentaba explicar, pero a parte de no encontrar las suficientes palabras como para hacer que lo comprendiese tampoco no quería pronunciar palabras que habían salido de la boca de ese hombre del tipo: “lo que tienes que hacer es echarla un polvo y luego olvidarte, que una mujer así no te interesa”.

Yo con su familia me encontraba, y me encuentro, realmente bien, acogido en una familia como si formase parte de ella, sin ser más ni menos, simplemente me trataban como de la familia y con el tiempo he procurado y luchado para que no se pudiesen sentir defraudados por mi; he luchado por mantener ese puesto que me han dado y que tanto calor me ha hecho sentir que me ha hecho sentir vivo, que me ha hecho notar que hay gente que me quiere. Se podría decir que me han contagiado de amor y que me han hecho recordar que el amor a las personas aún existe, me han hecho recordar aquello que sentía por mi madre y que durante tantos años había perdido u olvidado dentro de mi. Son mi familia, la gente que he escogido, la gente por la que moriría y la gente por la que no me podría perdonar fallarles en algo… les quiero demasiado.

martes 21 de octubre de 2008

MI HERMANA...


No se como definir la relación que he tenido con mi hermana hasta ahora, simplemente creo que no la conozco demasiado porque no se ha dejado conocer.

Igual que las otras mujeres de la familia, ya sea mi abuela y mi tía (la hermana menor de mi padre) mi hermana ha sido muy independiente del resto haciendo siempre su propia vida.

No hemos tenido nunca una relación de hermanos ni de amigos, más bien considero que éramos dos personas muy diferentes a los que nos unían los apellidos y que nos criaron nuestros padres pero poco más y no fue por los frustrados intentos de acercamiento, que no fueron pocos, no lo se, es algo que escapa a mi comprensión.

Una vez pasada aquella época en la que jugábamos en casa mi prima, mi hermana y yo empezó a salir con las amigas, pero era muy raro, solo tenía una amiga con la que salía, contaba sus secretos y reía pero a la que aparecía otra en ese infragrupo a los pocos días se peleaba con la primera y quedaba con la segunda… lo veo algo así como Darth Sidius con su nuevo aprendiz del Sith (si, se que soy muy Friki de Star Wars pero no he visto mejor comparación)

En más de una ocasión se me hacía un nudo en el corazón y viendo a mi hermana sola en casa sin amigos la animé para que saliese conmigo y mi grupo; ella es dos años y medio mayor que yo y el grupo de gente con los que iba eran también mayores que yo así que no habría ningún tipo de problema a la hora de presentar a mi hermana en sociedad. Curioso pero al poco tiempo las tornas cambiaron tanto que parecía que había sido yo el presentado por mi hermana en el grupo haciéndose ella la protagonista y creyéndose el centro del circulo de amistades.

En los grupitos de gente siempre hay coñas, cabreos y discusiones pero desde que llegó mi hermana había más polémicas que alegrías y siempre se las tenía que cargar alguien porque según ella la envidiaban y si era yo la que metía la pata en algo hacía un comentario que me reventaba: -“es que es un crio”-

Como es lógico en ella acabó liándose con uno de los amigos y como no podía fallar, el que tenía coche. Aquello después de un par de años acabó como el rosario de la aurora y después de todos los enfrentamientos que hubieron entre unos y otros a causa de mi hermana el grupo se había ido reduciendo bastante con lo que una empezó a buscar nuevas caras y empezar a salir con otras gentes pero claro, el lugar de reunión del antiguo grupo seguía siendo el mismo y a mi me apetecía mucho seguir viéndoles con lo que seguía yendo cada noche a la terraza de los encuentros.

Una de las noches que fui para allí me sentí como una auténtica basura, era cuando acababan de cortar mi hermana y su novio y como ya he dicho antes parecía que el presentado hubiese sido yo en vez de mi hermana. Tal como llegué a la terraza él me dijo que ya me podía estar largando, que yo sobraba allí. ¿Yo que coño había hecho? Si mi hermana la ha fastidiado en algo que sea ella quien lo pague, pero no yo. Pues no, aquel día me largué de allí con la certeza de que la amistad que había tenido con aquella gente hasta que presenté a mi hermana no volvería jamás. En varios días no volví a pisar aquella terraza, era un ciclo que se había acabado y ya salía con otra gente pero a la semana siguiente me llamó mi amigo, el ex de mi hermana para decirme que me pasaba a buscar y que nos íbamos a tomar un café él y yo solos; entonces me pidió disculpas por su actitud y reconoció que no había obrado bien y que yo no tenía la culpa de nada.

Falta ella aún hoy en día de pedirme disculpas por haberme excluido poco a poco de un grupo en el que la había llevado yo cuando ella se había quedado sin amigos… hoy se el motivo.

En la actualidad se donde vive, se algo de su vida pero ella no quiere saber nada de mi padre (según ella “el papa murió el mismo día que murió la mama”) y si yo no la llamo no quiere saber nada de mi y si la llamo finge una alegría espontánea. ¿Qué puedo sentir por mi hermana? Poquita cosa, solo se que llevamos los mismos apellidos y no nos une nada más que la sangre que llevamos cada uno y que es la que nos dieron nuestros padres, pero nada mas…

Lamentable pero cierto como la vida misma.

lunes 20 de octubre de 2008

MI MADRE...


Mi alma gemela, una mujer de aquellas que en cada casa tendría que haber una y hasta tendría que haber una de estas como presidenta del gobierno.

Una mujer que dedicó toda su vida a su familia entregándose al cien por cien sin poder esperar nada a cambio ya que las mujeres de su época estaban concienciadas desde su niñez que su destino sería casarse, formar una familia y mantener al marido siendo adiestradas por sus madres a realizar las tareas del hogar, aprender a cocinar y hasta a bordar para que el “ajuar” que le entregara al marido en su nuevo hogar fuese exclusivo.

Ya he comentado anteriormente que la pena que tengo hoy en día es que mi madre no esté viva para poderle decir que soy transexual, que me contento porque se que mi madre está conmigo pero tengo esa necesidad de tener a mi madre viva a mi lado y en muchas ocasiones y por lo escrito anteriormente si me hubiesen dejado elegir hubiese preferido que faltase mi padre a que la que tuviese que morir fuese mi madre pero lamentablemente la vida en ese aspecto no nos deja elegir.

Siempre te quedas con aquello de que en más de una ocasión le has podido herir los sentimientos y hasta que no te falta no te das cuenta de quien era esa mujer y del valor que tenía en tu vida, solo te das cuenta de que en ocasiones ha sido una mujer muy estricta por querer dar una buena educación a sus hijos. Nunca me puso la mano encima y puedo presumir y quien me conoce lo sabe que mi madre y yo éramos como uña y carne.

Recuerdo con la sonrisa en los labios varios aspectos de nuestra vida junta. Las madres deben de hacer un cursillo a escondidas de todo el mundo y deberían de ir a las olimpiadas en la modalidad de lanzamiento de zapatilla; tenía una puntería y una fuerza sobrehumana, ya podías correr y agacharte o esconderte en una habitación que cuando a tu madre le llegaba por arte de magia la zapatilla a la mano (son más rápidas que Billy el niño que la ves y tiene las dos zapatillas puestas y no sabes cómo y en una fracción de segundo tiene una de las zapatillas en la mano) en un momento te la notabas en la espalda pero además daba igual si estabas a veinticinco metros o a dos que la fuerza del zapatillazo era la misma. Por suerte para mi fue mi hermana quien más probó la zapatilla ya que era la más rebelde y a mi madre le daba igual si era chica o chico, el zapatillazo no distingue de sexos.

Recuerdo también que cuando mi padre se iba a trabajar me decía que le diese un cigarrillo, que a él no le gustaba que ella fumase (pero el podía fumar lo que quisiese) y era cuando teníamos nuestras conversaciones de todo tipo menos de la que me atañe hoy en día pero por aquel entonces era algo que tenía tan escondido que por no darle a mi madre un sofoco no le comenté ni le hice mención alguna. Cuando era pequeña y jugaba con mi hermana y con mi prima en casa mi madre se molestaba porque yo quería hacer de chica y todo lo que tuviese que ver con que me gustaran las cosas de las mujeres mi madre se lo tomaba bastante a mal pero luego a mi no me comentaba nada ni me castigaba ni nada por el estilo pero. Supongo que por no querer ver a mi madre así conmigo no le quise comentar nunca nada, aunque se me pasara por la mente.

¿Qué decir de esa gran mujer? ¿Cómo resumir mis sentimientos hacia ella? No me apetece contar ninguna historia ni hechos que me marcaran la vida junto a ella, no me apetece porque el recuerdo que guardo de ella es tan bonito que me lo quedo para mi, la gente que me conoce a mi y conocieron a mi madre saben perfectamente el tipo de relación que teníamos y con ese recuerdo me quedo, no quiero buscar un “¿y si se lo hubiese dicho? ¿Cómo habría actuado? ¿Qué habría dicho?” no quiero buscar respuestas, me quedo con el amor que me profesó siempre y con esa sonrisa tan bonita que tenía y en mi mente sigue teniendo.

sábado 11 de octubre de 2008

MI PADRE... y 4


Edito este capítulo como último (por el momento y salvo que no me empiece a bombardear mi cerebro con más recuerdos indeseables) por no extenderme mucho más con la historia sobre mi padre.

Han pasado los años y obviamente mi padre y yo nos hemos ido distanciando muchísimo más. Te vas haciendo mayor y las circunstancias de la vida se hacen propícias para ir poniendo tierra de por medio ante una situación que no desearía nadie. Lo malo es que personas del tipo de mi padre es que no se dan cuenta de las circunstancias que crean que la familia se desmorone a su alrededor. Están tan cegados con mantener eso que ellos llaman la "unidad familiar" que no saben que hacen daño a los de la misma unidad y provocan que estos quieran salir de esa unidad.

Desde que falleciese mi madre hace ya años mi hermana lo primero que hizo fue poner tierra, mucha tierra de por medio dejándonos así a mi padre viviendo lo que quedaba de la vida familiar. Ya contaré más adelante mi relación con mi hermana y la relación que tuvimos.

Hiciera lo que hiciese yo estaba mal hecho siempre. Hubo un tiempo en el que la moda del "tunning" en los coches se hizo muy popular y como joven que era yo quería dejar mi coche único y bonito, pues cada vez que me ponía a ajustar el equipo de música o haciendo cualquier cosilla que le hiciese al coche a mi padre le sentaba fatal y se quejaba de que siempre estaba con el coche.

Vendimos el chalet porque se notaba la falta de mi madre y a mi ya no me apetecía seguir yendo y compramos una casa adosada donde me quedaría yo viviendo entre semana solo y los fines de semana vendría él ya que por aquel entonces aún no se había jubilado y seguía viviendo en el piso donde me crié. Las condiciones cambiaron en extremo ya, yo tendría que pagar la mitad de la casa hipotecándome hasta los globos oculares y además hacer frente a todos los gastos de esta. Él la disfrutaba pero de los gastos no se hacía cargo y pagó su mitad al contado. Bastante más de la mitad del sueldo se me iba en la hipoteca, casi tres cuartas partes del sueldo se me iban ahí y el resto para comer y pagar gastos. Lo peor de todo es que si venían amigos míos le sentaba mal y si me iba con mis amigos por ahí lo mismo, a mi modo de ver ya lo hizo de manera que así podría estar siempre controlado por su parte y si me faltaba dinero para algo se lo tendría que pedir a él quien, poniendo el grito en el aire, me dejaría el dinero y siempre tendría el orgullo de poder decir -"mi hijo me necesitará siempre".

Obviamente en casa necesitaba alguna distracción y claro, puse el teléfono y la conexión a internet... ¡Para que! si antes era con el coche ahora era internet, es que ni me podía asomar a ver cómo iban las descargas porque ya lo estaba escuchando -"¡joder! ¡que no hay otra cosa!"- ¿y que tenía que hacer yo? ya no lo tenía claro, no sabía que tenía qu hacer para no tener que escuchar a mi padre, no sabía ya cómo hacer para poder estar tranquilo sin que mi padre se quejara por cualquier cosa. Si me iba a ver a la que por entonces era mi pareja y tenía la mala suerte de que me llamara por teléfono ya la tenía liada porque -"es que siempre estás con ella"-; si salía un fin de semana con los amigos -"es que nunca estás en casa y así siempre tengo que estar yo haciendo frente a tus impagos porque todo te lo gastas en fiestas" y así un largo etcétera de "es que siempre".

Al final ya acabé harta de él y le dije que le vendía mi parte, que necesitaba mi intimidad, mi sitio y mi techo y que me iba a otra parte de alquiler. Pues como que no lo entendía, como que me decía que mi sitio estaba allí y que ¿donde estaría mejor que allí? pues en cualquier parte donde no estuviese él. A todo el mundo le preguntaba si era normal lo mío, y todo el mundo le respondía siempre que si, que las personas necesitan cierta intimidad y más cuanto más mayores nos hacemos, aún así no lo entendía y su modo de pensar y la idea que se había hecho era el siguiente: "Encuentras una chica con la que te cases y puedas tener hijos y os venis a vivir a esta casa, así tenemos alguien que nos limpie y yo en el garaje me hago una especie de casa a parte pero estando en la misma casa"; esa idea me horrorizó desde el primer momento en el que me la dijo.

Últimamente nuestras discusiones y peleas fueron a más hasta el punto en el que le he perdido el miedo por completo y le he dicho todo lo que pienso de él, de como nos ha tratado a mi madre y a mi y de todo lo relatado anteriormente. Precisamente de todo esto que escribí con anterioridad y que aún tengo tan presente el reconoce no recordar nada de nada de lo que le cuento diciéndome a mi que todo eso son una sarta de mentiras porque yo he tenido una infancia muy feliz y que muchísima gente desearía haber tenido una infancia como la mía... seguro, no tuvimos vídeo hasta que tuve diecinueve años y el ordenador me lo tuve que comprar yo, pero tuve una infancia felicísima. Nos hemos dejado de hablar a raíz de todas esas peleas y más por el hecho de que cuando le arrebaten sus argumentos lo primero que hace es apretar los puños e insultar llamándote hijo de puta... para ir abriendo boca. No se que punto de vista tiene ese hombre pero yo creo que cuando alguien es insultado y ofendido no es precisamente quien tiene que dar el paso para que las cosas vuelvan a ser como antes de la pelea, sino el agresor es el que tiene que rebajarse y pedir perdon, pero no, mi padre no lo ve así, él ve que siempre es él quien ha de dar el paso para volver a la normalidad. ¿Yo que pinto en la historia entonces? ¿acaso soy como una mierda para él? El caso es que él quería que solucionásemos el tema... claro, solucionar el tema volviendo a ser como antes, siendo el buen hijo sumismo que va todos los fines de semana a comer a su casa a contarle todo lo que me pasa y dándole cuentas sobre lo que hago o dejo de hacer y sobre con quién voy o dejo de ir y esta vez se ha dado de morros contra una puerta blindada porque ya no estoy dispuesta a pasar por lo mismo que he pasado siempre, no... Esta vez empieza mi nueva vida con la gente que está conmigo y no con la que quiere que sea como ellos quieren.

La familia te la imponen, los amigos los escoges.